La Diferencia entre un Contrato Discográfico y un Contrato Editorial (Respuesta a Jaime Altozano)

Uno de mis YouTubers favoritos en español es Jaime Altozano. Su contenido es de altísima calidad y sus vídeos son muy entretenidos. Su análisis del disco de Rosalía “El Mal Querer” es uno de los más vistos de su canal, puedes verlo aquí.

Hace unos días mirando vídeos durante las fiestas, me llamó la atención uno que publicó Jaime sobre los contratos filtrados de Kanye West con su discográfica Universal Music Group.

Para quien no sepa, el pasado mes de septiembre Kanye West decidió compartir a través de su cuenta de Twitter todas las páginas de sus contratos discográficos con Universal, reclamando que estos contratos deberían ser más sencillos porque esta complejidad es la que permite que las compañías de música se aprovechen del talento de los artistas.

Opinión controvertida pero no impopular, puesto que Kanye no es el primer artista ni será el último en denunciar que las condiciones impuestas por algunas discográficas a sus artistas son bastante injustas.

Sin embargo hay un detalle importantísimo que aclarar sobre el vídeo, porque en el minuto 5:31 Jaime dice que, puesto que Universal es dueña de los masters de Kanye West, si por ejemplo decide que una de sus canciones sea el nuevo tema de Dora La Exploradora, esto será así, quiera Kanye o no quiera. Y esto… no es correcto.

Los Derechos en la Música

En el vídeo Jaime explica bastante bien que en la música existen dos derechos fundamentales: el Derecho de Autor, que corresponde al compositor o compositores, y el derecho sobre el fonograma, que viene siendo la grabación de esa composición, y le corresponde a la discográfica, ¿Por qué? Porque es la discográfica la que ha pagado por dicha grabación. Por cada venta de esa grabación original, se generan pagos que van tanto al compositor como a la discográfica, y la discográfica luego paga un porcentaje al artista, según los términos del contrato que han firmado.

El contrato Editorial (Music Publishing)

Aquí es donde ocurre la confusión en el vídeo de Jaime, puesto que, los compositores no se gestionan la comercialización de sus obras ellos mismos, por lo general un compositor contrata los servicios de una Editorial (de obras musicales) para que se encargue de vender sus composiciones, por ejemplo, a otros artistas que no componen sus propias canciones, y gestionar en general todo el negocio relacionado con ese artista como compositor. La mayoría de contratos editoriales son 50-50, es decir, el artista otorga un 50% de sus derechos a la editorial como pago por encargarse de todo el asunto, pero en ningún caso el artista deja de ser dueño de sus composiciones.

En el caso de Kanye West, su editorial o publisher es EMI, que a su vez es propiedad de Sony/ATV, la rama editorial de Sony Music Corporation. Aquí se complica un poco la cosa, porque entonces significa que las composiciones de Kanye son gestionadas por una editorial major (Sony) y las grabaciones de esas composiciones (masters) son propiedad de otra major Universal.

Jaime dice que si Universal decidiese poner canciones de Kanye en anuncios de televisión, lo pudiese hacer directamente porque es dueña de los masters pero es incorrecto, porque poner canciones en películas, trailers, anuncios de TV, series de Netflix, etc, tiene un nombre propio que es Sincronización, y es una operación comercial que se acuerda principalmente con la Editorial, no con la discográfica.

Es decir, cuando una serie de Netflix quiere utilizar una canción, debe ir a conversar con la Editorial, quien a su vez conversará con el compositor, a ver si le parece bien que su canción esté en esa serie. Luego de esto, es que se negocia con la discográfica para ver si le apetece que su master suene en la serie o no, en cuyo caso negativo, en teoría, la serie podría utilizar un cover, pues ya tiene los derechos sobre la composición. En la práctica, habría que leerse los contratos individuales tanto el discográfico, como el editorial.

En el vídeo aparece un extracto de una entrevista a Paul McCartney que de hecho contradice lo que el mismo Jaime dice sobre Universal teniendo toda la potestad para poner la música de Kanye donde le plazca. Paul McCartney dice que The Beatles nunca quisieron que su música apareciera en anuncios, aunque estas ofertas nunca les faltaron por grandes cantidades de dinero y de grandes marcas, pero ellos como artistas y compositores nunca dijeron que sí, a pesar de la gran presión de su editorial. Si la discográfica de The Beatles hubiese tenido toda la potestad de poner su música en un anuncio de Pepsi, Paul McCartney no estaría diciendo lo que dice en el extracto.

De hecho The Beatles son notorios en la industria por denegar casi todas las solicitudes de sincronizaciones que reciben, porque no es un asunto de dinero, sino del legado y la reputación que aspiran mantener. Una de las pocas, sino la única, aparición de una canción de The Beatles en una serie de televisión fue en un episodio de Mad Men, cuya licencia le costó a la productora del programa unos pocos $250.000 dólares.

El contrato discográfico

Luego el vídeo entra de lleno a analizar el más reciente contrato de Kanye con Universal, partiendo de los archivos filtrados por el mismo West. Aquí les recomiendo verlo directamente porque es alucinante lo que Kanye West se gastó, y aparte está muy bien explicado tanto por Jaime como por otro Youtuber, Music Radar Clan.

Los contratos discográficos tienen como finalidad que un artista/banda realice una producción fonográfica (disco), que es financiada por la discográfica, a través de un adelanto que es pagado directamente al artista por su trabajo, y una porción de dinero separada que se destina a los gastos de grabación.

La discográfica es quien pone todo el dinero para la producción, y se encargará luego enteramente de su comercialización, por lo que en el contrato con el artista, exige tener el 100% de la propiedad de esas grabaciones, pues es quien está invirtiendo fuertemente en ella. Si el disco vende, la discográfica recupera y si vende mucho, la discográfica tendrá una ganancia. Según los términos de cada contrato, por cada venta de esa grabación, al artista le corresponde un porcentaje (entre 10% y 15%), pero el artista solo comenzará a recibir este porcentaje una vez que su parte de las ventas hayan cubierto lo que ya la discográfica le adelantó al principio y lo que gastó en la grabación.

Hay casos de artistas que han vendido millones de discos, pero nunca han viso un centavo de ese porcentaje porque según el contrato que firmaron con la discográfica, aún no han terminado de recuperar. Como bien lo dice Jaime en el vídeo, si el disco no vende lo suficiente, la discográfica acumulará lo no recuperado y lo sumará a las producciones siguientes, o el caso de Kanye, se cobrará de producciones anteriores que siguen vendiendo bien.

Muchos otros artistas han declarado que no es justo que las discográficas sean dueñas de los derechos sobre las grabaciones (masters) por toda la vida del artista más 70 años, que es el estándar de este tipo de derechos. Una de las m´as recientes es Taylor Swift.

El caso Taylor

Los primeros 6 discos de Taylor Swift fueron financiados y producidos por Big Machine Records, la cual en 2019 fue adquirida por Ithaca Holdings LLC propiedad del manager de otros artistas, Scooter Braun. Esto no hizo muy feliz a Taylor debido a una historia personal entre ambos. Y es aquí donde encontramos el segundo error del vídeo, pues Jaime indica que, debido a este feud entre ellos, y puesto que “Taylor no cedió todos sus derechos”, ella procedió a vetar todas las peticiones de sincronizaciones que su equipo recibió luego de la venta, para evitar que Scooter Braun se beneficiara económicamente. Y esto… no es correcto.

En el mismo video aparece un extracto de texto de una entrevista a Taylor en la que ella explica claramente: “Afortunadamente, es muy poderoso componer tu propia música. Cada semana recibimos una docena de solicitudes de sincronizaciones… y decimos que no a cada una de ellas… Yo sí quiero que mi música esté en películas y en anuncios, pero únicamente si yo soy la dueña“. Taylor negó cada una de esas solicitudes, porque ella es la compositora, no porque en su contrato discográfico hubiese alguna cláusula especial.

El caso de Taylor es muy particular, puesto que al no poder obtener los derechos absolutos sobre sus primeras grabaciones, ha decidido re-grabar sus 6 primeros albums, y así impedir que otros se beneficien de su talento, y a su vez obtener el 100% de las ganancias y todo el poder de decidir.

¿Por qué decidí escribir este artículo?

Me pareció genial el vídeo de Jaime, como dije al principio, disfruto mucho su contenido. Pero creo que es muy importante que un canal como el suyo con una audiencia tan grande, difunda información correcta. ¡La industria de la música ya es bastante complicada como para añadir más a la confusión!

Cuando escuches una canción en una película, serie o anuncio de TV, ya sabes que fue el compositor quien aprobó esa sincronización y no las malvadas discográficas (lol).

A menos que sea una canción de Bob Dylan, quien acaba de vender el 100% de sus derechos editoriales a Universal Publishing y él sí que ya no puede decir que no si la compañía quiere poner un tema suyo en Dora La Exploradora.

Si te interesa conocer más sobre music business, escríbeme en Instagram o en Twitter indicando qué tema en particular te gustaría aprender más. Este es mi emprendimiento propio y me dedicaré a producir contenido sobre aspectos básicos de la industria, ¡para que no te pase como a Kanye!

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